«Cuando veas a un dictador caer, pon tu tiranía en remojo»: será verdad?.(Cañoneras frente a Venezuela,1902)

Written by:

La primera parte de este titular, corresponde a un artículo aparecido en DW donde la comunicadora, analiza la caída del dictador de Siria y sus relaciones ya muy flojas, o mejor oxidadas entre los países bajo la sombrilla del Moscú, quienes ya  padecen  requiebres económicos y crisis sociales muy graves (un solo ejemplo: la falta de energía eléctrica en la Isla de Cuba) y de otras carencias vitales para el desarrollo normal de una sociedad en el siglo XXI. En iguales condiciones viven las naciones de Nicaragua y  Venezuela. Y si a esta situación que dibuja el escrito en mención, le agregamos el reclamo del Presidente Trump, del canal de Panamá, para su devolución, no es muy aventurado decir que la política internacional en este lado de America latina, va estar movida en los años venideros.

Y mientras se dan los sucesos, (si, se dan ¡) invito a repasar ESTOS hechos de hace más de un siglo:

Con la muerte de Joaquín Crespo en 1898 se da un vacío de poder en Venezuela, que condujo a la lucha interna de caudillos por la sucesión presidencial. Los generales rebeldes José Manuel Hernández, y Ramón Guerra, fueron derrotados José Cipriano Castro Ruiz, Militar y político; nacido el 12 de octubre de 1858 en Capacho Viejo, Táchira, Venezuela (con estudios en Pamplona, Colombia) quien derroca al presidente Ignacio Andrade con su Revolución Liberal Restauradora; organizada en territorios de Colombia, y llega a Caracas, donde es recibido como un héroe y proclamado Presidente de la República el 22 de octubre de 1899.  

El General trazo su mandato en las líneas del Liberalismo; con ideas nacionalistas de desarrollo interno y de políticas económicas antagónicas hacia el capital extranjero y de relaciones políticas de igualdad frente a las naciones extranjeras y con ideario bolivariano.

Los viejos caudillos derrotados con el patrocinio de las compañías extranjeras prestamistas del Estado organizan la revolución Libertadora, que hunde al país en una cruel guerra civil, ahogado ya por las deudas de anteriores gobiernos y no reconocidas por Cipriano Castro. En estas circunstancias Estados Unidos estaba ocupado en el desalojo de España y adquiría a Cuba y Puerto Rico, para su dominio del Caribe, que continuaba con el interés de obtener el canal de Panamá. Y con el triunfo de Cipriano frente a esa revuelta, las naciones europeas del reino Unido, Alemania e Italia, inician el bloqueo naval a Venezuela en los puertos de La Guaira, Guanta, Puerto Cabello y Maracaibo; usando la diplomacia de las cañoneras, el 9 de diciembre de 1902; conflicto cerrado en el siguiente mes de febrero con la intermediación de EEUU, que se declaró neutral en el conflicto y  llevo a las partes a la firma del acuerdo de Washington, donde se reducía la deuda a la mitad y Venezuela pagaría el resto con el 30 por ciento de sus ingresos de aduana y entregaba a Curazao, Aruba y Bonaire. Estos hechos permitieron el incremento de la influencia de los EEUU en America latina y la interpretación de Roosevelt de la doctrina Monroe para la expansión y mantener a los europeos fuera del hemisferio.

El gobierno de Castro estuvo muy ligado a Colombia en razón a sus ideas bolivarianas y liberales. Y decidió invadir a Colombia para respaldar al liberalismo regional y al general Liberal Rafael Uribe Uribe, cuyo plan se desploma y se rompen las relaciones diplomáticas y cuyos enfrentamientos en territorio Colombia se prolongan con la llamada la Guerra de los mil días: que a su término se da la separación en 1903, del istmo de Panamá, con la actitud de neutralidad de los EE.UU. que vigilaba sus intereses sobre el canal.

La administración termina el 19 de diciembre de 1908 cuando Juan Vicente Gómez, su compadre y vicepresidente, lo traiciona y toma el poder mediante un golpe de Estado exangüe, en ocasión propiciada por un nuevo movimiento revolucionario de los jefes del liberalismo amarillo y del nacionalismo en el destierro, con el apoyo una vez más de Estados Unidos de América, Francia y Países Bajos; mientras Castro se encuentra en Berlín para una operación de los riñones. Recuperado de esta, pretende regresar para recuperar el poder. “En 1909 parte para América, pero se queda en Martinica donde sufre una dehiscencia en la herida operada y envía a su esposa Zoila, a La Guaira, con instrucciones de «hablar con el general Gómez, atender su casa y otros asuntos particulares», pero este dio órdenes de no permitir su desembarco. Regresaron a Europa, a bordo del vapor Versalles, prácticamente obligados por las autoridades francesas. Castro sufrió el acoso de las potencias resentidas por la política que mantuvo hacia ellas durante los 8 años que estuvo en el poder. Al carecer de los recursos para efectuar una invasión armada, se marcha a Madrid para luego convalecer de su operación en París y en Santa Cruz de Tenerife. A fines de 1912 pretende pasar una temporada en Estados Unidos, pero es apresado y vejado por las autoridades de inmigración en la isla Ellis y obligado a marcharse en términos perentorios (febrero de 1913). Finalmente se establece con su esposa en Santurce, Puerto Rico (1916)” (WiKipedia). Y allí paso el resto de su vida, negándose a conspiraciones con apoyo de extranjeros y haciendo planes de regreso al poder. Castro murió el 4 de diciembre de 1924 (hace cien años) y sus restos fueron repatriados el 25 de mayo de 1975, su pueblo natal. Y luego trasladados al Panteón Nacional por orden del presidente Hugo Chaves en conmemoración de los cien años del bloqueo naval contra Venezuela.

El día 10 de enero de este año, 2025, era una fecha clave para Venezuela, America Latina y el mundo entero; por lo que representa la estabilidad política del país vecino de Colombia, con quien ha compartido desde la época colonial, hitos históricos importantes para la distribución geopolítica del mundo por parte de las naciones poderosas. Sucesos que no solo son de este siglo, antes bien, parece que la historia sea más del recuerdo de JB. Vico del corsi y recorsi. Y lo digo porque talvez ya no se recuerde a Cipriano Castro, dictador de Venezuela que tuvo un retiro de la presidencia bastante particular, y cuyo nacionalismo y posición anticolonialista solo vino a ser reconocida por Hugo Chávez y su sucesor que hoy en el poder lo reafirma.

Por eso al encontrarme frente al artículo DESTERRADOS DEL PODER de la revista NUEVO MUNDO escrito el 8 de septiembre de 1916(es decir, ciento nueve años atrás y a escasa década de los hechos narrados) y repasar los hechos, se pude concluir que :

Mientras existe el apoyo de poderosos que se dicen amigos, surgen otros poderosos. Y cada uno en su terreno marca la superioridad; que viene dada por el grado de colaboración material y real para la sostenibilidad del establecimiento montado. Lo demás es el llamado apoyo moral. Y de este no viven las naciones y países, sino de las condiciones materiales de desarrollo que pueden satisfacer condiciones mínimas de vida y convivencia entre los habitantes del territorio. Y sino se caen. Y así como tan rápido suben más rápido caen. De estas lógicas se alimentan las esperanzas de muchos pueblos (es decir, las personas de carne y hueso), así no las reconozcan sus dirigentes; que usualmente en sus aislamientos se desconectan del mundo real. Y que no hay dictadura que haya caído democráticamente. Aunque si, se llega a ella por la democracia.

Deja un comentario