Con el paso de los años en la historia de las guerras, desde la Primera Guerra Mundial, hasta nuestros días, las informaciones de las decisiones y hechos son alteradas. Esto incluye las presentes guerras (que se sienten más en Occidente): Rusia-Ucrania y la del Estado de Israel contra los Palestinos. Las informaciones se cambian de una forma u otra para la presentación ante la opinión pública. Es decir, son manipuladas, reafirmando el adagio popular de que en la guerra la primera víctima es la verdad.
La publicación de ANNE MORELLI (Fundación 1 de mayo. Ed. Catarata,2025), es el trabajo minucioso de la revisión de los discursos, mensajes, boletines y apoyos a las diferentes guerras; donde se encuentran textos comunes para la explicación y sustentación de las partes en conflicto sobre su actuación letal; como si no hubiese cambiado las condiciones y los contextos. Por ello, los llama principios. Y se plantea la pregunta :¿ Somos tan crédulos hoy, como lo fueron ayer nuestros predecesores? (p.131). Responde que “si”, porque las mentiras son similares con solo cambio de actores y sitios, “porque la comunicación se ha convertido en un arte consumado” y porque los medios de persuasión se han depurado. Desde una radio acompañante, una TV legitimadora y unas redes sociales integradoras, todas aportan al “estado de hipnosis compartida», donde nos encontramos en el lado virtuoso del bien ultrajado, corresponde sin duda a una necesidad patológica. Nos gusta fingir (ante nosotros mismos y ante los demás) que participamos en una operación caballeresca; en nombre del bien, contra el mal. Nos convencemos que estamos siendo honestos y nos complace crear una ideología que nos justifique. “Pero”, existe el escepticismo, con la esperanza que conociendo las mentiras del pasado seamos críticos del lenguaje de los medios de comunicación y advirtamos de los propietarios y sus intereses particulares.
Con base en el libro de Arthur Ponsonby Falsedad en tiempos de guerra. (1928), la profesora Morelli, extracta 10 mecanismos básicos de la propaganda de guerra, que sistematiza en los diez capítulos de la publicación ya mencionada y que son:
1-Nosotros no queremos la guerra. Ponsonby, había señalado que en la historia moderna los hombres de Estado antes, en la declaración o después de la guerra, manifestaban con solemnidad que no querían la guerra, ya que no es popular aceptar sus horrores. En enero de 2020, Trump presento un plan de paz para el Medio Oriente y a su vez ordeno el lanzamiento de un misil a Bagdad. Y en momento, un periódico francés titulaba que Irán estaba en contra de la paz. Esta es otra de las características de los principios de la propaganda de guerra siempre hay, al menos un medio de comunicación de apoyo, así sea negando, o tergiversando o trocando las noticias.
2. El adversario es el único responsable de la guerra. Desde la Primera Guerra Mundial, en los diferentes conflictos, cada bando asegura que se ha visto obligado por el otro, a entrar en la guerra. En la segunda guerra contra Irak (2003), Colin Powell dijo. “Los estadounidenses no buscamos una guerra. Vamos a ella con repugnancia” y Tony Blair agrego:” Nosotros no queríamos esta guerra, pero ante la negativa de Sadam a renunciar a sus armas de destrucción masiva, no nos queda más remedio que actuar”. (p.35) Y hoy, en la de Rusia frente a Ucrania, aquella que dicho que es la contestación a los bombardeos permanentes desde 2014.
3- El enemigo tiene el rostro del demonio (o del villano de turno). Como es imposible detestar a toda una comunidad o pueblo, es necesario particularizar el odio. Así las guerras se han hecho contra Napoleón, Mussolini, Hitler, Nasser, Gadafi, Jomeini, Sadam Husein o Milosevic. Y además de señalarlo por su nombre, es importante degradar su cargo o representatividad, para hacerlo parecer como incapaz, mediocre, debilitando su integridad y credibilidad. Para esto se usan las comillas: “general Noriega”, “presidente Karadzic».
Claro que hay un método más simple y efectivo para demonizar al líder enemigo: señalarlo como un criminal, un monstruo, un carnicero, un perturbador de la paz, loco, bárbaro…
Para la guerra se seleccionan villanos, demonios, canallas, barbaros, fungibles y no fungibles. En la segunda guerra de Irak el escogido como demonio fue Sadam Husein; “Estados Unidos contra Sadam”; cuando la que fungía como su amante declaro sobre su sadismo y su hipocresía, que gustaba del whisky y luego se arrodilla en la mezquita. Y así, en 1980 los demócratas ayudaron a Sadam Husein a proveerse de armas de destrucción masiva en la guerra contra Irán. Con el nuevo aliado se da la mano, con Donald Rumsfeld, enviado personal de R. Reagan. Y ya se conoce como fue su terrible fin. Cuando la guerra contra Afganistán, el turno fue para Bin Laden perteneciente a una familia de petroleros con quien el presidente Busch, negociaba ,y que en su momento clave se le hizo aparece como traidor a la causa, inclusive falseando su imagen personal.
Para las guerras se “fabrican los Canallas provisionales”. En estos últimos años, Putin ha sido repudiado y se le han dado calificativos denigrantes: Vladimir el terrible, zar soviético, corazón de perro (p.46) y sobre su salud se han tejido extrañas y repugnantes historias. Y no hay que olvidar que sobre personajes públicos caben los relatos más espeluznantes; donde se mezclan sexo, sangre y dinero.
4.Enmascararlos fines reales de la guerra presentándolos como nobles causas. Em tiempos modernos las guerras deben de ser justificadas ante parlamentos y la opinión pública. Ello conlleva a dar explicaciones que escondan los reales motivos de ellas, como las estrategias geopolíticas o la economía, impulsadas a veces por la codicia de sus determinadores. Sobre este punto, con respecto a los intereses de la Primera Guerra Mundial, el presidente . W. Wilson, considerado el padre de la Administración Pública Norteamericana, decía en 1919, que : “ ¿Hay alguien hombre o mujer -que digo, hay siquiera un niño- que no sepa que la semilla de la guerra en el mundo moderno es la rivalidad industrial y comercial “.(p.48). En aquel entonces, los motivos planteados eran: acabar con el militarismo, defender las pequeñas naciones y preparar al mundo para la democracia; claro que era ya poco creíble, pues entre los aliados estaba Rusia zarista que intentaba quedarse con Polonia. Y Hoy, que estábamos frente a un posible protectorado en Gaza, vale recordar que Inglaterra se quedo con Egipto; Chipre; la mitad de Togo y Camerún, Samoa, Nueva Guinea, el mandato de África oriental alemana, sobre Irak y sobre Palestina; y que el posible responsable sea Tony Blair. Este, en 2003, frente a la guerra contra Irak declaro que “ nuestras fuerzas son liberadoras y amigas del pueblo iraquí”. En la actual guerra de Rusia- Ucrania, los intereses de cada uno están explicitados por el afán de la primera de “desnazificar” a la segunda y la OTAN recurre a motivos morales de “detener a Rusia” en su intento de penetrar a Europa y en el fondo, están las tierras de minerales raros y la dejación del gas natural ruso por el de los Estados Unidos, y otros asuntos colaterales como la compra de armas.
A la ocultación de los motivos colaboran los nombres con que titulan las operaciones que reflejan la pureza de las intenciones por sus nombres: Causa Justa, Tormenta del Desierto; Cosecha Esencial, Justicia Infinita o Liberación Inmutable.
5.El enemigo provoca atrocidades a propósito. Si nosotros cometemos errores es involuntariamente. Uno de los pilares fundamentales de la propaganda de guerra son los relatos de las atrocidades del enemigo, no las propias. Las acciones del bando del relator siempre son buenas, de piedad, de compasión, de atención de los enemigos caídos y de servicio a la población. Y cuando más son errores. Pero la realidad es que en guerra, ambos bandos cometen, atropellos, atrocidades, asesinatos, robos, incendios, violaciones y saqueos, pero es tarea de la propaganda hacer creer que solo el enemigo comete estos crímenes. De estos sucesos se alimentan los medios de comunicación que resaltan la gravedad de ellos, según la posición que tienen frente al conflicto; bien por intereses económicos o políticos. Y son la base para las agencias de publicidad que desde principio del siglo pasado se han especializado en el tema.
Los relatos siempre presentan casos de bebes, niños, mujeres embarazadas, personas discapacitadas en combinación con palabras de fuerte carga emocional: bombardeos, depuración genética, genocidio, fosas, ocupación y propaganda. Y si es a favor, del bando: golpes, desplazamientos, liberación de territorios, cementerios, e información.
6. El enemigo utiliza armas no autorizadas. Para la profesora Morelli, este principio es corolario del anterior. Se hace la guerra con acciones perfectas, dentro de las normas internacionales, de forma caballerosa; excepto el enemigo, que siempre hace todo de manera ligera, sin respetar los derechos internacionales. En las guerras donde las tecnologías son tan importantes, resulta que todas las armas de avanzada y novedosas que usa el enemigo, son consideradas denigrantes en su uso; “deshonestas”. Eso paso con el los gases asfixiantes y los submarinos de la Primera Guerra Mundial.
Comportamiento en igual sentido tienen los países que debido a sus condiciones de posiciones geopolíticas no ven posibilidad de uso de ciertas armas y entonces emprenden campañas en su contra. Lo que significa en contrario para otros. Así en el caso de las minas antipersonas y Bélgica; en cuya campaña no ha entrado Estados Unidos, ni Finlandia; que las consideran utilizables contra las guerrillas y los invasores.
El arma que no se posee es el “arma de los cobardes” (p-87); pero no solo es lo físico, sino que se cuenta lo simbólico, y las palabras: terrorismo; llena todo lo apropiado para descalificar al otro y presentarlo como demonio, y como arma: el ataque al World Trade Center fue “inhumano” y por terroristas. Y el ataque a Irak, era por defender a la humanidad y prevenir el uso de armas nucleares; así lo explico Tony Blair al parlamento británico. Bush, presento una falsa noticia de la compra de Uranio por Irak y Colin Powell un detallado documento sobre las armas de Irak, y resulto ser un trabajo estudiantil (p.89). Recientemente tenemos el caso del Covid-19, de cuyo origen, Trump, siempre refería como el virus chino o los ejércitos que son importados o el uso de “drogas” para animar y energizar a los ejércitos. En una palabra, el enemigo usa lo “indebido”.
7. Nosotros sufrimos muy pocas pérdidas. Las del enemigo son enormes. El sostenimiento de una guerra depende del apoyo de la opinión publica y de los resultados tangibles; por lo que la propaganda debe ocultar las perdidas y mostrar los resultados y exagerar las perdidas del enemigo. El caso típico de la Primera Guerra Mundial fue la batalla de Verdún, que ambos bandos, franceses y alemanes celebraron la victoria mostrando resultados catastróficos para el contrario. En la retirada de los alemanes en el Oriente en la Segunda guerra Mundial no se mencionó la magnitud de sus pérdidas. Y estados unidos guardo silencio de las perdidas en Vietnam, por mucho tiempo.
En las guerras de Afganistán e Irak, el desequilibrio era palpable en tecnología, más estos países por medio de fotos repetidas y todas de imágenes terribles de norteamericanos caídos, hacían aparecer como cantidades reales. Y en la actual guerra de Rusia y Ucrania, igual los dos bandos han mostrado los desastrosos resultados del enemigo.
8.Los artistas e intelectuales apoyan nuestra causa.” Para crear emoción, no se puede confiar en los funcionarios. Hay que dirigirse a profesionales de la publicidad- es lo que hizo el lobby Kuwaiti dirigiéndose a Hill & Knowlton, quien invento la impactante historia de los bebés sacados de sus incubadoras por soldados iraquíes- o bien a artistas e intelectuales, profesionalmente expertos en crear emociones.” Así empieza Morelli, este capítulo que lo acompaña de innumerables acciones de artistas, académicos, científicos, profesionales, expertos, y personajes de las sociedades en conflicto; que se prestan para defender y motivar a la acción guerrera o directamente motivan con sus actuaciones artísticas y manifestaciones culturales a los propios soldados en los terrenos y cuarteles. Y con el apoyo a los gobiernos mediante las tan usadas cartas de decenas de artistas o académicos y científicos.
De una forma u otra en la Primera Guerra Mundial se hicieron oír personajes como: Matisse, Monet, Alfred Ost, Ernest Wante, Louis Charles Crespín, Albert Besnard; Von Willamovitz; Max Planck; Adolf von Harnack, Miguel de Unamuno; Manuel de Falla y Einstein, que dirigió una carta al presidente de Estados unidos urgiendo la investigación de la bomba atómica. En la Segunda Guerra Mundial, igual principio se desplego. Y como novedad, los artistas introdujeron el cine y las canciones especializadas que se difundían en la radio, como la marcha Remenber Pearl Harbor; las fotografías y el comic. Estas manifestaciones artísticas se han ampliados en uso y presentaciones por las nuevas tecnologías en la actualidad, en conciertos, videos y canciones como las que surgieron en la segunda guerra de Irak: we want peace y from Washington, o la remasterizada God Bless America entre otras.
9.Nuestra causa tiene un carácter sagrado. Cualquier causa puede ser elevada a carácter sagrado por medio de la publicidad. Pero cuando se trata de temas religiosos y la intervención de las iglesias es activa, se favorece las explicaciones de las intervenciones militares; pues las religiones aportan escritos a favor de ella como el de San Bernardo: “El caballero de Cristo mata consciente y muere tranquilo. Muriendo, se salva; matando, trabaja para Cristo. Sufrir la muerte o darla por Cristo no tiene nada de criminal y merece una inmensa gloria” y así mismo otros representantes del cristianismo. En el Corán se encuentra que: «Haced la guerra contra quienes no creen en Dios. Hacedles la guerra hasta que paguen el tributo con sus propias manos y sean sometidos. Cuando os encontréis con infieles, matadlos hasta hacer una matanza, matadlos allí donde quiera que los encontréis, combatidlos hasta que no haya desacuerdos y que solo subsista el culto de Alá” (p.112)
Florecen las frases como: “Gott mit uns” “In God We Trust” God save the Queen” (Ib.) Y es lo que ha pasado y pasa con el uso de la democracia, como explicación a la guerra: “defender la democracia” “restablecer el orden democrático” “ contra la dictadura” “contra el comunismo” “por la libertad” “por los valores cristianos”, etc.
Creo que este principio es fácil de comprender cuando en el terreno mismo de Europa se ha visto los ataques de los grupos de los extremos políticos unos a otros con visibles señales religiosas o al menos con ataques a sus lugares y cultos.
10. Los que ponen en duda la propaganda de guerra son unos traidores. Entre los ejemplos puestos por el autor original del tema y la publicación en comentario, se tiene la acusación del ministro de finanzas de Francia en la Primera Guerra Mundial al periódico Le Figaro, por negarse a publicar el reportaje sobre los niños a quienes los alemanes habían cortado las manos. De aquí en adelante este principio se ha ampliado y multiplicado. Parece ser que la difusión de las tramas, los relatos, bulos, y fakenews, como nos expresamos hoy, tienen siempre unos medios que por convencimiento o por labor indicada por sus propietarios o contratación de publicidad, siembran en el ambiente social la discordia y la polarización entre los bandos. Y la mayoría de las veces con la disculpa de la libertad de prensa.
En Estados unidos, el presidente T. Roosevelt escribió: “Cualquiera que exprese directa o indirectamente su simpatía por Alemania en Estados unidos, debe ser detenido, fusilado, ahorcado o encarcelado para el resto de sus días”(p-121).Lo que se cumplió. Y el otro también presidente y Roosevelt, Franklin, en la Segunda Guerra Mundial acuso a Lindbergh y republicanos aislacionistas de haber “lanzado la bomba más grave jamás lanzada sobre América” por ser opositores. (ib.). Cuando la Guerra de Yugoeslavia, los opositores fueron acusados de antioccidentales, antidemócratas y de apoyar a Milosevic. Se destaca el caso de Régis Debray en Francia, quien se atrevió a visitar el escenario de la guerra y continuo en su oposición en el Le Monde lo que provoco el rechazo de la intelectualidad del momento que lo califico de negacionista, revisionista, cínico, falso periodista, etc. La oposición a los medios y más si este es fuerte palanca del poder establecido, puede generar el ostracismo, como el de Bárbara Lee. congresista de los Estados Unidos, la única que no voto la invasión de Afganistán.
En la segunda guerra de Irak, el actor Sean Penn por su oposición fue ridiculizado: El Washington Post, califico a uno de los inspectores que visitaron a Irak, de masoquista. El Wall Street Journal le dijo “rata” a Chirac y despreciable fiscal de Sadam. En fin, en todos los países comprometidos con el ataque, se dieron acusaciones para los opositores de la invasión. En estos casos nadie se escapa: El Papa tuvo que defenderse, cuando se inicio la guerra Rusia-Ucrania, de su neutralidad, al decir que” no era un enfrentamiento entre buenos y malos”.
Hasta aquí los 10 principios de la propaganda de la guerra, de A. Morelli y que con fines pedagógicos hemos resumido, acogiendo la propuesta de ella de tomar por base el libro de Lord Arthur Ponsonby ( 1871-1949)Falsedad en tiempos de guerra, editado por Allen and Unwin, Londres, 1928; año coincidente con la publicación del libro de Edward Bernays Propaganda. Horage liveright,New york,1928.




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